La emergencia de las Webseries y nuevos formatos se expande rápidamente gracias a Internet y los nuevos creadores
Hemos oído tantas alusiones a la programación de la televisión y a su carencia de calidad, que si decimos que este reportaje versa sobre la caja tonta, término acuñado en referencia a algunas de sus funciones o sus contenidos (en cuanto a que puede mermar los sentidos y/o la inteligencia), probablemente pasen de leerlo. Sin embargo, lejos de quedarnos en esto, hemos indagado en algo que se ha convertido en uno de los mayores pasatiempos de cualquier posmoderno que se precie: las series. Sin embargo, en el caso de la televisión española, parece que el estancamiento ante los temas ha hecho que el público, cansado de historias de adolescentes, de amores de posguerra o de médicos, se siente ante su ordenador dándole rienda suelta a la banda ancha y dejando que la oferta que proviene principalmente de EEUU y Reino Unido se convierta en un menú a la carta. Y así, yendo un poco más allá y pensando en todos los jóvenes (y no tan jóvenes) creadores que hay en España y que no gozan de la oportunidad de poder formar parte de alguna de estas productoras convencionales, pese a estar preparados y tener miles de buenas historias que contar, nos preguntábamos dónde estarían escondidos. E Internet de nuevo se ha convertido en un medio para dar a conocer los trabajos de jóvenes directores, realizadores, actores y guionistas que tirando de imaginación, un presupuesto ajustado y de muchas, muchas ganas, han puesto en marcha miles de proyectos para hacer las delicias de todos esos ávidos consumidores que presumen de hartazgo ante las historias televisivas de siempre, en una nueva fórmula que acechaba España desde finales de 2008 y que en la actualidad abunda: las Webseries y los nuevos formatos gracias a Internet.
