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García Rodero (y la prinzesa)


Cristina García Rodero, además de haber sido Premio Nacional de Fotografía en el año 96 y la primera española en formar parte de la Agencia Magnum (entre sus múltiples logros y largo currículum), aparece desde ayer en múltiples conversaciones en las redes. El motivo: las fotografías que ha realizado por el 40 aniversario de la prinzesa Letizia (ambas con z). Las críticas y alabanzas inundan la web hacia este trabajo en el que se puede ver al matrimonio con las dos niñas y que, lejos de parecer unas fotos oficiales, son más dignas de un Vogue o de la familia Preysler (en un Hola), que van desde "lo de las fotos de García Rodero a los príncipes es como si hubieran llamado a Fernando Alonso para llevar al Rey en coche de caballos" a "tras ver las nuevas fotos de García Rodero me he vuelto monárquico" (ambas leídas en Twitter).

Esta fotógrafa, que ha sido capaz de transportarnos en sus exposiciones a recónditos espacios de la geografía española, inmiscuyéndonos en sus fiestas y costumbres (incluso las más desconocidas) y mostrándolo en su trabajo llamado España oculta, ha sido la elegida para "mostrar" esas escenas familiares de estos miembros de la Casa Real. O al menos, de la que han intentado convencernos.

Pero, haciendo acopio de una de las preguntas que más se repite en las redes, "¿hacía falta realmente llamar a García Rodero para esto?". Polémica servida ante la lejanía que ha tomado respecto al tipo de imágenes que componen su obra y que, pese a convertirse así en una de las retratistas de la Casa Real contemporánea o de la belleza con la que cuenten las imágenes (independientemente de que uno sea monárquico o republicano), la sitúan lejos de lo que podríamos haber esperado de ella y de su mirada. Vuelve Cristina, vuelve...

Fotografías de Cristina García Rodero

Ella es Moon

Resulta difícil observar las imágenes de Montse Capel, fotógrafa catalana que se esconde tras el nombre artístico de Moon, sin descubrir el halo de sensualidad, provocación y de juego con las formas femeninas con el que baña a sus fotografías. Formas de su propio cuerpo, ya que Moon se desnuda para sus imágenes, realizándose autorretratos con los que pretende no sólo transmitir mediante la imagen cierta provocación, si no también llamar la atención de los más puritanos, intentando concienciar de que la convivencia con el sexo está presente y que el desnudo es algo natural.

Sin embargo, sus juegos con las formas del cuerpo, la insinuación o los mensajes directos, bañados en un fuerte blanco y negro intimista, rocían sus fotos dándoles una forma de discurso bastante personal. Un discurso que, en algunas ocasiones, sigue siendo mal recibido por personas que han llegado a denunciar sus perfiles en redes sociales. Sin embargo, ella sigue fiel a si misma y deja los tapujos de lado a la hora de apretar el disparador.

Esto último resulta curioso al tener en cuenta que vivimos en un mundo donde el desnudo femenino se ha empleado como un recurso tan manido, desde las típicas escenas de arte clásico hasta la actual (y frecuente) publicidad, pero... ¿existen recatos a la hora de observar cómo una mujer es capaz de coger su cámara y mostrar su propio cuerpo, jugando con la provocación, sin cortapisas?

Lo que está claro es que, para ella, no. Y es que si el discurso va de la mano del desnudo, lo tiene claro. ¡Y bravo!

¿Qué fue de Pequeña Miss Sunshine?


Es inevitable que vengan a la memoria historias como las de las películas de Pequeña Miss Sunshine o ¿Qué fue de Baby Jane? al observar el mundo que rodea a los concursos de belleza infantiles, tan aclamados en EEUU y que comienzan a estar en el ojo del huracán. Por si fueran poco estos certámenes donde niñas que apenas cumplen tres años (aunque hay concursos de belleza donde las admiten con uno), compiten adornadas con uñas y pestañas postizas, maquillaje, peluquería y pomposos vestidos, como si fuesen adultas, y la cosa llega al punto de que se están organizando diversos realities en los que las menores deben competir por ser las mejores reinas de la belleza. Y no es que no tengan la mayoría de edad, es que en muchos casos se puede contar su edad con los dedos de una mano.


Otro caso, por ejemplo, es el de las fotos de menores posando en poses provocadoras y vestidas como adultas publicadas en la revista Vogue, donde estas niñas se convirtieron en las protagonistas de las fotografías de grandes marcas de moda, y que se criticaron incesablemente ya que las poses de las niñas se consideraban demasiado sexuales y que podían "fomentar conductas pederastas". 

La hipersexualización de la infancia, niñas a las que se las somete a tratamientos de belleza (depilaciones, maquillaje, hasta el caso de la madre que inyectaba botox a su hija de 8 años), o el trágico final de algunas pequeñas reinas de la belleza, como JonBenét (asesinada y violada en el sótano de su casa) son sólo el comienzo de una lista, ya que ahora, con la permisión de los Reality Shows donde las niñas serán las protagonistas, está todo servido. 

¿La realidad supera a la ficción? Si les apetece, juzguen ustedes mismos tras ver algunos vídeos del Reality Toddler & Tiaras donde, por ejemplo, una niña hace un desfile en el que emula a Pretty Woman (sí, aquella película donde Julia Roberts era una prostituta) u otra que, para hacer un número de Dolly Parton, su madre le pone pecho y trasero postizo. Y que Dios bendiga América.

Belle Vere


La extrema delgadez y lo que deberían ser los "cánones correctos" de belleza corporal son temas siempre controvertidos. Estas fotografías, de Steven Meisel, fueron publicadas en Junio de 2011 en una editorial en Vogue Italia, para celebrar, según su descripción, "el día de la diversidad corporal".  
Pose de las modelos o el archiconocido tema de las curvas a parte, este fotógrafo es conocido por la lucha que emprendió junto a la cantante Madonna en contra del orden de géneros establecido allá por los 80, dando como resultado su libro SEX, que a día de hoy aún sigue resultando controvertido ya que roza la pornografía, en muchos casos. 
También se conoce por las fotografías en las que las sus modelos son ejemplos de cuerpos en los que, las diferencias entre el cuerpo masculino y femenino, son imperceptibles. Para muestra, la polémica generada con su trabajo "Body by Kloss".


Sus colaboraciones con revistas de moda y diferentes marcas son continuas, a lo que siempre añade algún toque de su propia visión, subversiva. ¿Hasta dónde querrá llegar?